Facundo Cabral

"Nos envejece más la cobardía que el tiempo, los años solo arrugan la piel pero el miedo arruga el alma." Facundo Cabral

lunes, 16 de abril de 2012

Al César lo que es del César

En estos tiempos y desde las altas esferas gubernamentales está tomando cuerpo un sincretismo político-místico-religioso en las instituciones del Estado, contrario al carácter laico, no confesional, de las naciones modernas.


Tal Cual

Política / Jueves 3 de noviembre de 2011 / p.8


AL COMPÁS DE LA CIENCIA

GIOCONDA SAN BLAS
AL CÉSAR LO QUE ES DEL CÉSAR
17 de diciembre de 1963: Rómulo Betancourt, Presidente de la República, conducía el acto conmemorativo del aniversario de la muerte del Libertador. El primer prelado de Venezuela, José Humberto Cardenal Quintero, es invitado a sentarse a la diestra del Presidente, incidente que crea una crisis institucional por cuanto el presidente del Congreso Nacional, a la sazón Luis Beltrán Prieto Figueroa, insiste en que la Iglesia no puede tener precedencia sobre los poderes republicanos, dado el carácter no confesional del estado venezolano desde los tiempos de Antonio Guzmán Blanco, en el siglo XIX.

Abandonando el Panteón en protesta, la crisis fue resuelta con un Ceremonial de Estado que a partir de entonces ubicó a los dignatarios eclesiásticos a la cola de los representantes del Estado venezolano y aseguró de una vez por todas, la supremacía del poder civil frente a la jerarquía religiosa.

La anécdota viene a cuento porque en estos tiempos y desde las altas esferas gubernamentales está tomando cuerpo un sincretismo político-místico-religioso en las instituciones del Estado, contrario al carácter laico, no confesional, de las naciones modernas.

Se abusa de la fe como instrumento político de manipulación del pueblo y se degradan los principios religiosos tan caros a las grandes mayorías, mientras las autoridades oficiales, comenzando por la primera magistratura, sustituyen competencia en el ejercicio de sus funciones por una pretendida fe que algún día hará el milagro de resolver lo que ellos son incapaces de remediar. 

Hemos visto de todo en estos años: ataques a grupos religiosos, sincretismos imposibles entre santos y babalaos, invocaciones a deidades en sustitución de información veraz, citas bíblicas en los portales de instituciones oficiales dirigidas por individuos que confunden creencias personales con directrices de los organismos bajo su responsabilidad, autoridades del Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas (institución que por su misma naturaleza es de carácter eminentemente racional) clamando por actos de fe, biblia en mano, como ilusoria vía para el logro de reivindicaciones laborales e institucionales, reuniones místicas y distribución gratuita del nuevo testamento en las instalaciones del instituto, acciones éstas violatorias del estado laico que preconiza una separación rotunda entre éste y cualquier religión. 

La esfera íntima en la que se mueven las motivaciones religiosas de la gran mayoría de los venezolanos no puede ser irrespetada para usarla engañosamente como instrumento de intromisión en las funciones del Estado moderno, que garantiza un trato igual para todos los ciudadanos, sin mirar a preferencias religiosas o ideológicas. Ya fue dicho hace más de dos mil años: "Al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios".

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